-¿Qué sucede?- le pregunté a Vanessa mientras miraba con Javi casi tocaba el techo con sus brincos de felicidad.
-Ni idea, pregúntale a la prima de Bugs Bunny- contestó Nessa sin despegar su vista de su gastado libro de lenguaje.
Volví mi vista hasta la "prima de Bugs Bunny" y vi como todavía seguía con sus incesantes brincos.
-¿Qué sucedió?- repetí mirando a la saltarina chica.
-¿Te acuerdas del chico que te gusta y es nuevo y se sentía junto a nosotras?- preguntó la chica.
-Obvio que me acuerdo de Thomas y no me gusta él.
Crucé mis brazos y le di la espalda a Javi en un desesperado intento de demostrar mi enojo. Javi, inmediatamente dejó de saltar para decirme:
-Primero, Mag, amiga, todo el curso se dio cuenta que él gusta de ti, como tu gustas de él y segundo: perdóname, perdóname, ¡¡¡ perdóname!!! ¿si?- dijo alargando la "i".
Rodé los ojos, ¿cómo decirle que no a Javiera cuando ponía esa carita de perrito abandonado?, la abracé antes de agregar un "bueno amiga" y volver a rodar los ojos.
-Okey, ahora ¿qué pasó con Thomas?- la interrumpí.
Dudó un poco en decirme lo que la había hecho saltar como un verdadero conejo.
-Mmm...Bueno, yo...- comenzó Javi antes que una acaramelada voz la interrumpiera.
-Hola, Margaret, ¿no?- Demonios, esa voz tan seductora y atrayente ya haciendo estragos en mis adolescentes hormonas.
Lo miré de pies a cabeza, si que era guapo, me quedé hipnotizada con esos ojos verde algo esmeralda, podía sentir como la sangre se me iba a las mejillas y las ponía de ese color rojizo tan visible en mi pálida piel. Una de sus manos acarició mi mejilla, sus manos estaban frías, casi como tocar un objeto de metal una fría mañana de invierno. Un escalofrío sin sin previó aviso haciendo que él rápidamente alejará su mano de mi sonrojada mejilla.
-Si deseas dime Maggie- dije todavía sonrojada.
Él dibujo una sonrisa, mi favorita, antes de que unas palabras salieran de sus labios carmesíes.
-¿Te puedo acompañar hasta tu casa?
Javi y Nessa abrieron desmesuradamente los ojos, no podían creer que el chico nuevo me estuviese acompañarme a mi casa, ni siquiera yo misma me lo creía.
-Sería todo un placer- contesté todavía desubicada tanto como en tiempo como en espacio.
El almuerzo se me paso muy rápido, no tenía apetito, así que mi in gesta de alimentos fue nula. Cuando apenas faltaban 15 minutos para entrar a la fastidiosa clase de Educación Física, fui a cambiarme al típico buzo con short hasta la rodilla de color beige y la sudadera blanca con las dos espadas cruzadas atrás de un escudo un las iniciales SN grabadas con hilo dorado. Al igual que el cambiarme de ropa, la clase se me pasó muy rápido -no es que fuera la más grandes volleybolista del universo, pero me salvaba- hasta que llegó la hora.
La hora en la que me vería con él. Arreglé todo muy tranquilamente, nadie me apuraba. Fui a por mi mochila, pero mi sorpresa fue grande al darme cuenta que Thomas estaba apoyado contra la pared, con los ojos cerrados, con su mochila al hombre y el una mano estaba mi bolso negro con algunas adornos de mis bandas favoritas. Lo miré un buen rato, se veía totalmente perfecto con sus ojos cerrados, los labios entreabiertos acompañados de esa seductora sonrisilla que amo.
-Srita. Le Blanc- me sobresaltó el profesor Leonardo, el de gimnasia. - ¿Es suyo este móvil?- dijo enseñando un pequeño aparato rosado.
-No, Sr. Pero creo que es de Sasha Anderson- contesté todavía un poco en las nubes.
-Esta bien- dijo antes de dar media vuelta e irse trotando por el pasillo.
Lo quedé mirando hasta que sentí que alguien rosaba mi cuello. Y ahí estaba yo, con Thomas oliendo mi cuello.
-Esto es incómodo- comente sacándolo de su ensoñación.
Él se separó inmediatamente, me miró directo a los ojos y tragó sonoramente.
-Yo...lo siento- tartamudeó - En mi ciudad de origen nos agrada la gente que usa buenos perfumes y el tuyo me volvió loco.
Lo miré con una ceja alzada.
-Oh, Dios, ¡qué mal mentiroso eres!- dije - no estoy usando ninguna colonia o perfume- Era verdad, yo y los perfumes no eramos buenos amigos, me hacían estornudar con facilidad, por eso regularmente no usaba perfumes.
-¿Mentiroso? ¿Yo? Sólo digo la verdad, el perfumes que usas me ha fascinado y es perfecto para una doncella tan hermosa como tú- profirió volviendo a invocar el sonrojo.
Todo mi mano y comenzamos la travecía hacía mi morada. Me contó el motivo por el cual veía a Seth-North, como había sido su vida en Inglaterra, los pocos amigos que había dejado allá y lo diferente que encontraba a las chicas de acá y las muy elegantes chicas inglesas.
-No te puedo creer que sean tan...raras- dije refiriendome a una de las pocas novias que había tenído en Inglaterra.
-Aja, no las podía besar ni fuera de sus casa, ni en sus cuartos- continúo con un tono algo divertido.
-Eso eso raro acá...pocas chicas del curso...siguen...tu sabes...- deje la frase a media. Hablar sobre personas de mi clase no me gustaba mucho.
-Tú ya...- se mordió el labio inferior y de nuevo el color llegó a mis mejillas.
-Yo no... busco al "chico perfecto"- dije haciendo comillas en el aire. Acabábamos de llegar a la puerta de mi casa, ya había abierto la puerta, tenía un pie dentro de mi casa y otro a fuera.
-Entonces...te dejo acá- dijo él antes de que otra palabra saliera de mi boca.
-Sí...- me abrazó, besó mi mejilla y se alejó -cada cuanto ando miraditas hacía mi casa.-
Apenas entre a mi casa me dejé caer sobre el sofá.
Mi blusa estaba toda impregnaba con su dulce aroma que me embriagaba y hacia que me volviera loca nuevamente. Definitivamente hoy si que era el mejor día en mi vida.
me gusto mucho!!! se nota que algunas veces escribiste rapido ;) segui hacii suerte :P!
ResponderEliminarme olvide de poner pauliii! :PP!
ResponderEliminaresta muy bueno!!!!!
ResponderEliminarconcuerdo con pauli... jajaja
segui asi!! espero pronto el capitulo 4...
suerte!
juanma
wiiiii
ResponderEliminarme enknthO